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Las obras del Canal son una oportunidad para este país

Tener puertos tan cercanos al viaducto interoceánico puede llevar a que en Colombia operen varios eslabones de una cadena productiva en la que participen diferentes naciones. Alberto Alemán habló con Portafolio.

El ingeniero no es solamente el administrador del Canal de Panamá, sino que tiene a su cargo las obras de ampliación de la vía interoceánica, que deberán estar listas en el 2014, cuando esta cumpla cien años de existencia. Invitado la semana pasada al foro The big leap en Cartagena, habló en exclusiva con Portafolio.

¿Cuál es el reporte de cómo van las obras?

Las obras van bien. Este es un programa completo y muy complejo, y se está trabajando en todas las fases de la construcción. Hay muchas cosas que están pasando, pero hay que ir a verlas.

¿Han tenido alguna desviación importante en el cronograma original?

En general, el programa entero va entre lo esperado. Y dentro del presupuesto… Por debajo del presupuesto.

¿Qué quiere decir eso?

El cálculo original fue de 5.250 millones de dólares. Eso incluye la parte de la construcción de la obra, contingencias y administración de la misma. Yo espero y estimo que debemos estar por debajo de lo presupuestado, ya que todas las obras se han contratado a un valor inferior a lo calculado en un comienzo.

¿Qué va a significar la ampliación del Canal de Panamá para el mundo?

El mundo marítimo ha calificado esta obra como un cambio de juego. La manera más fácil de entenderlo es que el Canal de Panamá actual le pone limitaciones importantes al tamaño del barco que se puede utilizar. Con este cambio que consiste en hacer exclusas mucho más grandes y canales más profundos se estará casi triplicando la capacidad del Canal en términos del tamaño del barco y esas economías de escalas tienen una incidencia muy importante en el valor del producto puesto en el mercado.

¿Y para América Latina?

La región va a poder competir exportando productos a mercados a donde no podía llegar. Con los insumos pasa la misma cosa. Hay otros temas como el caso de la carga contenerizada. Con un barco de mayor volumen, en lugar de ir de punto inicial a punto final, se podrá tener más flexibilidad. Así, un navío que salga de Chile puede hacer una parada en Perú o en Ecuador, recoger carga allí, parar en Panamá, distribuir carga que vaya para Asia o para un puerto en El Salvador, Venezuela o Colombia.

Es un nuevo concepto…

Exacto. Por eso Cartagena está creciendo, porque sirve de hub que conecta con esta ruta que está muy cerca y es la puerta de acceso al Caribe. Es una mezcla de barcos grandes que van a ser alimentados por otros más pequeños y eso beneficia a los puertos cercanos al Canal.


¿Cómo hay que prepararse y qué obligación tiene un país como Colombia?

Colombia tiene varios centros de producción distribuidos en un territorio vasto. Eso obliga a mejorar los sistemas de intercomunicación. Las nuevas realidades del mundo y las ventajas del Tratado de Libre Comercio pueden llevar a que aquí operen varios eslabones de una cadena productiva en la que participen diferentes países.

¿Cuál es su consejo?

Aparte del desarrollo de la infraestructura, hay que trabajar en el tema de logística en general. Mucho de lo que se necesita es tener un concepto integral, que incluye revisar los procesos, los sistemas para hacerlos realmente medibles en el tiempo y la manera de hacer más eficientes las aduanas. Al final del día, los puertos colombianos van a competir con puertos en los que la confiabilidad es un factor fundamental.

¿Qué opina de las ideas que hablan de hacerle competencia al Canal de Panamá?

No me preocupan mucho. Cuando se determina hacer estudios para volver esas iniciativas realidad, normalmente se encuentra que los números no están allí y la geografía tampoco. Eso posiblemente sin un canal ampliado podría haber sido una posibilidad, pero ahora va a ser posible transportar artículos en volúmenes muy grandes, y no hay nada como el transporte marítimo para abaratar costos.

¿Y de la posibilidad de que Colombia desarrolle alternativas?

Soy del pensamiento de que los proyectos de infraestructura tanto en el Pacífico como en el Atlántico son buenos, porque en la medida en que exista infraestructura, sea de carreteras, ferrocarriles o puertos, se estará desarrollando el comercio y la región, aparte de ofrecer alternativas y oportunidades de poder hacer más productos.

En Panamá tenemos un sistema intermodal, que comprende puertos, ferrocarril y carreteras, pero estos no compiten con el Canal, sino que lo apoyan. Con cualquier otra iniciativa pasaría lo mismo.

¿Cuál es su reflexión?

A veces lo que sucede es que cuando se tiene un país como Panamá o se hace una inversión como esta, la gente lo mira y se pregunta ¿cómo puedo hacer lo mismo? El pasto del vecino se ve más verde. Mi propuesta para la región es que aprenda a usar el pasto del vecino y hagamos una comunidad donde todos le saquemos provecho.

El Canal le da acceso a mercados a productos que antes no lo tenían. Por eso lo vemos realmente como una obra que tiene un impacto muy fuerte en Latinoamérica y porque cambia las reglas de juego de la logística en el mundo.

 

Fuente: Portafolio.co 23/02/2012


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