El G-20 cierra su tercera cumbre con el compromiso de diseñar la economía del siglo XXI.
Al culminar la Cumbre del G20 en Pittsburgh, vale resaltar que esta veintena de países representan el 90% de la Economía mundial y del comercio del planeta, frente a 241 países que conforman la comunidad internacional. Por ello nada mas oportuno y actual que recopilar una docena de los principales despachos de agencias de noticias y de diarios del mundo, que reflejan el alcance de sus compromisos, de estos países, depende la suerte del globo. Repasemos la mirada del mundo de la prensa a este magno evento .
El organismo se constituirá en el "principal foro de cooperación económica a nivel internacional" en detrimento del Grupo de los Ocho
El G-20 concluyó hoy en Pittsburgh su tercera cumbre de jefes de Estado y de Gobierno con el firme compromiso de impulsar reformas que permitan "poner las bases para un crecimiento vigoroso, sostenido y equilibrado para el siglo XXI", según la declaración final adoptada por los mandatarios. Para desarrollar esta tarea, el G-20 se constituirá en el "principal foro de cooperación económica a nivel internacional", una iniciativa que va en detrimento del Grupo de los Ocho (EE.UU., Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Canadá, Italia y Rusia), que ha estado desarrollando este papel en los últimos 30 años.
Los líderes se comprometieron a acabar con los "excesos" en el sector bancario, ante la constancia de que su "temeridad y ausencia de responsabilidad" condujeron a la crisis. La declaración adoptada hoy ataca los altos bonos de los directivos bancarios que, según recomiendan, deben ser fijados por objetivos a largo plazo y vinculados al rendimiento de la entidad. No obstante, no impone unos limites a estos bonos, como defendía Francia, con la oposición de Estados Unidos.
Otro de los mensajes claros de la cumbre es que "hay que evitar la retirada prematura de los planes de estímulo" que han puesto en marcha los países para incentivar la reactivación económica, aunque se comprometen a comenzar a preparar una "estrategia de salida" cuando sea oportuno. El Grupo de los Veinte señaló en el comunicado final, que los países que tienen un poder de voto excesivo en relación con su peso actual en la economía mundial cederán parte de su poder. El grupo insistió además en la necesidad de "proteger" el poder de voto de los países más pobres.
Además, los jefes de Estado y Gobierno del G-20 pidieron al Banco Mundial que desempeñe un "papel clave" en la respuesta a aquellos problemas cuya naturaleza requiere una acción coordinada, como el cambio climático y la seguridad alimenticia. Para finalizar, el organismo insistió en la necesidad de que tanto el Banco Mundial como los bancos regionales de desarrollo tengan "suficientes recursos" para hacer frente a los actuales desafíos globales y poder llevar a cabo sus mandatos.
Califican cita de Pittsburgh como la más significativa del G-20
La reunió cumbre del G-20 que concluyó este viernes en esta antigua capital acerera pasará a la posteridad como una de las más productivas desde que el bloque fue integrado hace una década. A decir de los líderes de Estados Unidos, Brasil y Argentina, el encuentro no sólo permitió alcanzar los entendimientos necesarios para impulsar una recuperación económica sostenida, sino que ha evidenciado un entendimiento poco antes visto.
El presidente estadunidense Barack Obama dijo que el nivel tangible de cooperación alcanzado en esta cita "nunca antes había sido visto". "Una y otra vez hemos aprendido que en el siglo 21 las naciones del mundo comparten intereses mutuos, y es por ello que (la cita) ha convocado a una nueva era de participación que arroje resultados reales para nuestra gente", dijo.
Hablando en la rueda de prensa al término del encuentro de dos días, Obama dijo que los acuerdos alcanzados este viernes en Pittsburgh son reflejo "de la fuerte cooperación que hemos forjado". Por separado, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula de Silva calificó este encuentro como "el más importante que hemos tenido hasta ahora".
"En Londres había un escepticismo de que el G-20 no iba a producir nada y hoy el G-20 ha quedado confirmado como el foro institucional para procurar las gestiones económicas", dijo. En un encuentro con periodistas al final de la reunión, Lula dijo que la decisión de convertir al G-20 en el foro económico global por excelencia "fue para mi sumamente importante". De igual modo destacó el acuerdo para impulsar la reforma del sistema global de regulación financiera, y evitar así los abusos y excesos que detonaron en gran medida la actual crisis financiera. "Yo salgo de esta reunión con la convicción de que el G-20 pasa a cumplir un papel excepcional en el ámbito económico, en la regulación del sistema financiero y establecer reglas para proteger el empleo", precisó.
La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, destacó la reorientación en las gestiones del grupo hacia el ámbito laboral, y se hizo eco de la percepción de Lula. "Esta cumbre empezó al revés de como casi terminó la de Londres. En Londres terminamos peleando porque no se incluyera el término de flexibilización laboral, y acá el documento empieza reinvindicando la necesidad del trabajo como uno de los instrumentos para abordar la crisis", dijo.
En un encuentro con periodistas, Fernández de Kirchner consideró que este aspecto por si solo "marcó un giro de 180 grados" en las actitudes que los países miembros venían mostrando hasta ahora.
El G-20 eleva su perfil
El G-20 no es nuevo, sólo ha "subido de perfil" en el último año gracias a la crisis económica mundial, y ahora ha sido oficializado como el espacio de debate de políticas económicas más importante del planeta.
En la tercera cumbre en lo que va de año, realizada en Pittsburgh (Estados Unidos), se anunció que el grupo asumirá un nuevo rol como órgano de coordinación permanente de la economía mundial, en detrimento del G-8, que aglutina a las siete principales economías del planeta más Rusia. En un comunicado distribuido este viernes, la Casa Blanca explicó que la decisión se produce por los "cambios espectaculares que se están produciendo en la economía mundial, y que no siempre se reflejan en la arquitectura global para la cooperación económica". "Esta decisión pone sobre la mesa la necesidad de construir una economía mundial más fuerte, más equilibrada, así como de reformar el sistema financiero y mejorar las condiciones de vida de los más pobres", decía el comunicado.
Un año, tres cumbres
En un año, el G-20 ha tenido tres cumbres a nivel de presidentes y jefes de gobierno, cuando antes se limitaba a encuentros de ministros y jefes de bancos centrales. Ha pasado de lo técnico a lo político. Esa hiperactividad tuvo lugar debido a que la profundización de la crisis económica hacía temer que el planeta entraría en una recesión más profunda de la que se ha registrado hasta ahora. El hecho de que la crisis haya reforzado la importancia del foro habla del reconocimiento por parte de los países más ricos de los cambios que se han producido en el balance del poder mundial.
Nuevos actores han aparecido desde que al final de la Segunda Guerra Mundial se diseñaran los fundamentos de la arquitectura financiera y económica internacional. El crecimiento de países como Brasil, México, China, Corea del Sur, India, España y los cambios registrados en Rusia, heredera casi universal de la desaparecida Unión Soviética, terminó forzando a la ampliación del G-8.
Ampliación lógica
Ahora los líderes de EE.UU., Gran Bretaña, Japón, Alemania, Francia, Canadá, Italia y Rusia se verán permanente acompañados por los de Argentina, Brasil, México, Corea del Sur, Indonesia, India, China, Arabia Saudita, Sudáfrica, Australia y Turquía. Para el analista Claudio Loser, ex funcionario del Fondo Monetario Internacional (FMI), la oficialización del G-20 es una medida lógica que se compagina con el equilibrio de fuerzas internacionales. "Si los países industrializados piensan que pueden regresar a las viejas maneras de manejar sus asuntos, corren el riesgo de que perder aún más influencia", le aseguró a BBC Mundo Loser, actualmente presidente Centennial América Latina, una empresa de asesoría política ubicada en Washington.
Según Loser, los países más desarrollados tuvieron que resolver el dilema entre seguir controlando el poder y la capacidad de tomar de decisiones o ir perdiendo progresivamente influencia y prestigio, que según él habría sido el resultado de mantener el más exclusivo G-7.
Peligro menos inminente
La cumbre de Pittsburgh se produce con un sentido de urgencia menos marcado que las precedentes de Londres, en abril, o que la de Washington, en noviembre de 2008. Eso representa oportunidades y riesgos en la misma medida para los líderes mundiales porque les permite tomar decisiones menos presionados por el desarrollo de la crisis. De allí las diferencias de enfoque que se han ventilado entre EE.UU, y Gran Bretaña y algunas naciones europeas sobre la conveniencia de mantener los programas de estímulo económico que todos reconocen como clave en la recuperación registrada hasta ahora. Pero por otro lado, a muchos les preocupa la desconfianza popular que generan.
La falta de urgencia también podría hacer más difícil la toma de decisiones. Es más fácil lograr acuerdos cuando el peligro es inminente. Pero cuando está superado es lógico que cada gobierno preste más atención a su electorado. "Esta crisis es también una oportunidad de cambiar de marchas en el liderazgo y la cooperación", aseguró Ángel Gurría, ex canciller y ex ministro de economía de México. "La respuesta sin precedentes que los líderes del G-20 han adoptado debe mantenerse más allá de la emergencia para construir un nuevo marco de gobernabilidad global", afirmó Gurría, quien actualmente es Secretario de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo.
Poder concentrado
Con la formalización del G-20, el club original del G-8 no desaparece, pero como han aclarado desde la Casa Blanca, quedará ahora dedicado a temas de seguridad internacional. Es lógico que el G-8 mantenga su enfoque en asuntos de seguridad si se toma en cuenta que sus miembros siguen concentrando más influencia política y poder militar. Una muestra de eso se tuvo en Pittsburgh al inicio de la cumbre, cuando el presidente estadounidense, Barack Obama, junto al primer ministro británico, Gordon Brown, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, ofrecieron una declaración previa sobre una nueva planta nuclear de la que Irán no había informado a los organismos internacionales.
Fue notable que no estuvieran presentes en esa presentación los presidentes de Rusia y China, países que forman parte del grupo que negocia con Irán el cumplimiento de sus obligaciones internacionales. Pero puede ser una muestra de que este tipo de foros -ampliados o restringidos- son espacios para el debate donde los participantes deben negociar duramente para lograr acuerdos.
Con este G-20 habrá más posiciones sobre las cuales discutir, pero con seguridad los resultados que se produzcan va a reflejar mejor las realidades y necesidades del mundo actual.
DESARROLLO: El G-8 ha muerto, viva el G-20
En la cumbre celebrada en esta ciudad estadounidense, el Grupo de los 20 (G-20) países emergentes e industriales pasó de ser un ámbito de diálogo a una institución. Además, ha suplantado al Grupo de los Ocho (G-8) países más poderosos como principal entidad para determinar políticas económicas de alcance mundial. Esto implica, inevitablemente, que habrá muchas y más amplias consultas sobre políticas económicas, ya no como respuesta a la crisis, sino como un compromiso continuo, aunque más no sea porque cada uno puede atravesar su propia crisis en algún momento.
La declaración de la cumbre dice que el G-20 "será responsable ante la comunidad de naciones de asegurar la salud general de la economía mundial". Los miembros del G-20 son los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales de 19 países: los del G-8, Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia, y los del variopinto conjunto formado por Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Sudáfrica y Turquía, además de la Unión Europea.
Se cree que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, condujo el esfuerzo de dar solidez al G-20. Y, en una señal simbólica de su nueva amplitud, la próxima cumbre se celebrará el año que viene en Seúl, Corea del Sur, tras sus reuniones en Washington, Londres y Pittsburgh. Las economías emergentes han logrado buena parte de lo que buscaban, sustentadas en posiciones claras, que llegaron a ser presiones, según algunos o, por lo menos, a un firme poder de persuasión.
Los emergentes formaron un grupo de cinco (G-5), integrado por Brasil, China, India, México y Sudáfrica, que asumió una posición colectiva para hablar ante los poderosos del G-8 en la cumbre celebrada entre el 8 y el 10 de julio en la localidad italiana de L'Aquila. Y a comienzos de este mes, las naciones del grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China) efectuaron una presentación colectiva en la reunión de ministros de finanzas del G-20 en Londres, reclamando una mayor representación en el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Tal vez era cuestión de tiempo antes de que alguien cerrara un acuerdo con un subgrupo que desafiara al grupo mayor, el G-8. Obama lo hizo. Mientras, el G-8 se apaga como el gran centro de influencia, aunque no ha sido disuelto oficialmente. Todavía no está claro cuál será su nuevo rol. Lo que sí está claro es que el foco está hoy sobre el G-20.
El ocaso del G-8 no es necesariamente una concesión del mundo industrial. "El G-8 enfrentó una crisis de credibilidad. Produjo un récord de frases hechas y promesas incumplidas", dijo a IPS John Samuel, director internacional de ActionAid. "Y, en segundo lugar, celebró al colapsado nuevo mercado liberal. Se ha quedado sin trabajo, y ahora tiene una función decorativa", opinó.
El G-8 accedió a abrir paso al G-20 "no por opción, sino impulsado por la crisis económica", agregó. Es un histórico paso adelante, pero tal vez no sea ocasión para celebrar. "La pregunta es si ahora tendremos un 'súper ocho' dentro del G-20", dijo Samuel. "Lo que importa es si países como India y Brasil podrán renovar el discurso en el G-20. Si éste se convierte en sirviente del G-8, entonces no habrá muchas posibilidades", agregó.
Por otro lado, "muchos países del G-20 son menos democráticos que los del G-8", dijo Samuel. Arabia Saudita es el ejemplo obvio. Pero incluso en el caso de India, no hay suficiente democracia en el parlamento y la sociedad civil, sostuvo. "Las negociaciones sobre el futuro del mundo no pueden quedar en manos de los burócratas", opinó.
Con todo, pocos pueden negar que el cambio dio a los principales países en desarrollo una oportunidad histórica de influir en el destino del mundo. Y, potencialmente, de hablar en nombre de los pobres que no integran el G-20. Un recordatorio es el hecho de que sólo en India puede haber más pobres que en el resto del planeta. Se cree que los países del G-20 concentran 90 por ciento de la producción económica mundial y dos tercios de la población del planeta. La legitimidad del grupo dependerá en gran medida de cómo aborde esa brecha.
El G20 se compromete a diseñar la economía del siglo XXI
Los países se reunirán con periodicidad anual. En 2011 será en Francia. El G20 concluyó en Pittsburgh su tercera cumbre de jefes de Estado y de Gobierno con el firme compromiso de impulsar reformas que permitan "poner las bases para un crecimiento vigoroso, sostenido y equilibrado para el siglo XXI", según la declaración final adoptada por los mandatarios.
Para desarrollar esta tarea, el G20 se constituirá en el "principal foro de cooperación económica a nivel internacional" , una iniciativa que va en detrimento del Grupo de los Ocho (EE.UU., Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Canadá, Italia y Rusia) , que ha estado desarrollando este papel en los últimos 30 años. Este movimiento en favor del Grupo de los Veinte (G20) , del que forman parte países como China, India, Brasil o México, demuestra la realidad de la nueva arquitectura internacional, y la influencia creciente de las economías emergentes.
En la declaración final, las naciones reconocen que, pese a que se ha iniciado una recuperación, no hay que caer en la "complacencia", sino que hay que avanzar en las reformas necesarias para lograr "un crecimiento sostenido y equilibrado". "Queremos crecimiento sin ciclos extremos (boom y crash) y mercados que fomenten la responsabilidad, no la temeridad" , dicen los dirigentes Entre sus propuestas, el G20 recomienda que los países se doten de políticas macroeconómicas que fomenten la estabilidad. También plantea que los organismos internacionales den una mayor participación a economías en desarrollo y cita en concreto al Fondo Monetario Internacional (FMI) , donde los países ricos cederán un 5 por ciento de su capacidad de voto a las naciones emergentes que están infrarrepresentadas. Los líderes del G20 se comprometen a acabar con los "excesos" en el sector bancario, ante la constancia de que su "temeridad y ausencia de responsabilidad" condujeron a la crisis.
La declaración adoptada este viernes ataca los altos bonos de los directivos bancarios que, recomiendan, deben ser fijados por objetivos a largo plazo y vinculados al rendimiento de la entidad. No obstante, no impone unos límites a estos bonos, como defendía Francia, con la oposición de Estados Unidos. Sí exige a las entidades financieras que se recapitalicen para mejorar su solvencia.
Otro de los mensajes claros de la cumbre es que "hay que evitar la retirada prematura de los planes de estímulo" que han puesto en marcha los países para incentivar la reactivación económica, aunque se comprometen a comenzar a preparar una "estrategia de salida" cuando sea oportuno. "Nos comprometemos hoy a mantener nuestra vigorosa respuesta hasta que esté asegurada una recuperación duradera" , apunta el comunicado, en un mensaje que tranquiliza a los mercados ante la constancia de que no se va a retirar precipitadamente la inyección de recursos públicos. Otro de los puntos hace referencia al mercado de la energía, y pide que se reduzcan los "ineficaces" subsidios sobre el consumo de combustibles fósiles, que "promueven el derroche, reducen nuestra seguridad energética y minan los esfuerzos para combatir el cambio climático".
Europa quería imponer una fecha límite para que los países que más subvencionan la producción y consumo de combustibles fósiles, como Rusia, retiren estos subsidios, lo que no ha sido posible. Además, el G20 insta a los países, sin citar nombres, a luchar contra el proteccionismo comercial. El Grupo de los Veinte cuenta ahora con unos meses por delante para poner en marcha esta ambiciosa agenda. La próxima cumbre ha sido convocada en Canadá para el próximo mes de junio, a la que seguirá otra en Corea del Sur en noviembre de 2010.
A partir de esta fecha se reunirán con periodicidad anual y el primer encuentro de 2011 está previsto que se celebre en Francia.
Zapatero cuenta con que España siga siendo invitada al G-20 y gane peso en el FMI
España cuenta con seguir siendo invitada a las cumbres del G-20 y con aumentar su peso en el Fondo Monetario Internacional (FMI) tras la cita de Pittsburgh, declaró el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el viernes al término de la reunión en esa ciudad de EEUU. "Estamos aquí y seguiremos estando", declaró Zapatero al término de la cumbre, tras señalar que Pittsburgh "abre una nueva etapa en cómo gobernar" la economía mundial, puesto que ese foro sustituye en la práctica al G-8 de países industrializados. "Ha habido unanimidad, y en ese sentido, fue estratégicamente importante que España diera batalla". Sin embargo, el jefe del Ejecutivo reconoció que esa presencia de España no aparece reflejada formalmente como tal. "No lo necesitamos, porque no hay reglas 'ad hoc'. Cada presidencia (del G-20) decide quién está presente", recordó Zapatero, presente en la cumbre por invitación de Gran Bretaña, que presidía el grupo. En la primera cumbre, en noviembre de 2008 en Washington, fue invitado por Francia, entonces presidenta de turno de la Unión Europea.
Las próximas cumbres del G-20 se celebrarán en Canadá y en Corea del Sur, el año que viene. En cuanto al Fondo Monetario Internacional, cuyo papel para supervisar la coordinación económica internacional fue resaltado en la declaración final de la cumbre, Zapatero dijo que había una agenda "ambiciosa" de reforma, y que dentro de ella, "hay que modificar la representación" interna. "España está infrarrepresentada", explicó Zapatero, en alusión al 1,40% de voto dentro del Fondo (correspondiente al 2,66% del Producto Interior Bruto mundial). La cumbre de los 20 países desarrollados y emergentes acordó transferir "al menos 5%" de las cuotapartes en el FMI a "países emergentes y en desarrollo dinámicos", según explicó el texto.
Esa mención no da un espacio claro a las aspiraciones españolas. España deberá batallar para aumentar esa representación, reconoció Zapatero. "Estoy seguro que el Ministerio de Economía hará un buen trabajo", dijo. "Nada está excluido", aseguró al respecto el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, en un encuentro con la prensa también al término de la cumbre.
La cumbre de Pittsburgh fue ante todo una cumbre del "crecimiento sostenible" y sentó las bases para obtener "más empleo", aseguró Zapatero. España, con 18,5% de paro en julio, es el país europeo que más destrucción de empleo ha sufrido desde el estallido de la crisis. El nuevo club toma el relevo del G-8 al mando de la economía mundial
El G-20 acuerda ceder más poder a los países emergentes en el FMI - La cumbre rechaza una retirada prematura de los estímulos fiscales.
"Hoy nombramos al G-20 como foro principal para nuestra cooperación económica internacional". El mensaje de la cumbre de Pittsburgh es nítido. La convocatoria a marchas forzadas de la primera reunión de mandatarios de países emergentes y avanzados en Washington hace un año se ha consolidado en la lucha contra la recesión mundial. La dimensión de la crisis y la aportación de varios países en desarrollo al crecimiento mundial forzó a los países ricos a compartir el poder. Y el G-8, el club que reunía a las potencias industrializadas, se queda sin voz en los asuntos económicos.
El relevo se visualizará en junio de 2010, cuando Canadá albergará de forma simultánea las próximas cumbres del G-20 y el G-8. "No tiene sentido hablar de la muerte del G-8", afirmó el ministro de Finanzas de Rusia, Alexei Koudrine, "van a coexistir". Fuentes de la delegación francesa precisaron a Reuters que el club de los países ricos seguirá tratando asuntos de seguridad y política exterior, temas que ya se discuten en otros foros de forma periódica, como el consejo de seguridad de la ONU. El Gobierno francés deslizó que 2010 será un año decisivo para establecer la formación definitiva de las cumbres del G-20, en las que hay países como España y Holanda que participan aun sin ser miembros del grupo. Corea del Sur organizará otra cumbre del G-20 en noviembre. Y desde 2011, sólo habría un encuentro anual, el primero en Francia.
El ascenso de los países emergentes se dejó notar también en los debates sobre el reparto del poder en el Fondo Monetario Internacional (FMI). EE UU patrocinó la propuesta de China, Brasil, India y Rusia de adelantar la reforma fijada para 2011. La iniciativa provocó resistencia europea, pero en la madrugada del viernes hubo fumata blanca. "Hemos llegado a un acuerdo para dar más voz a los países infrarrepresentados en el FMI", anunció el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso.
El acuerdo lleva a ceder el 5% de los derechos de voto en el FMI (y un 3% en el Banco Mundial) a varios países emergentes. La reforma entrará en vigor en 2011 -la que se puso en marcha en 2008 aún está sin refrendar por varios países-. Fuentes comunitarias indicaron que China, Corea del Sur y Turquía están entre los países beneficiados, mientras que las cesiones corresponden a países europeos (Francia, Reino Unido, Bélgica y Holanda) y algún país emergente sobrerrepresentado (Rusia y Arabia Saudí).
El apoyo de EE UU a la propuesta de los emergentes facilitó el camino para poner en marcha una de las iniciativas más queridas a la diplomacia estadounidense: el desarrollo de un "marco para el crecimiento sostenible". El G-20 acordó que los ministros de Economía se reúnan en noviembre para establecer mecanismos de coordinación en las políticas económicas nacionales que garanticen una disminución de los desequilibrios: EE UU cree necesario reducir el peso del consumo y el endeudamiento en su economía, pero quiere garantizarse que países exportadores, y singularmente China, tomen medidas para incentivar su demanda interna. El FMI se hará cargo de hacer análisis globales sobre la coherencia de las políticas nacionales, aunque no se prevé ningún mecanismo de corrección. No hubo, de nuevo, ninguna mención a la necesidad de alinear algunas monedas -de nuevo China- con su valor real para hacer así factible el objetivo de un crecimiento equilibrado. Ni tampoco un énfasis excesivo en la necesidad de empezar a reducir ya el déficit público, galopante en varios países. "Nos comprometemos a mantener nuestra vigorosa respuesta hasta que se asegure la recuperación, evitaremos la retirada prematura de los estímulos públicos", se afirma en el comunicado. La voluntad de mantener los planes de ayuda pública (recortes de impuestos, subsidios, inversiones en infraestructuras) choca con la realidad de la práctica en varios países, como España, que han empezado a retirar parte de esas ayudas.
Con las escaramuzas entre China y EE UU en el ámbito comercial no se esperaban novedades sobre la Ronda de Doha, y no los hubo. Sólo se reiteró el compromiso, ya fracasado este año, de culminar en 2010 las negociaciones abiertas hace ocho años para un nuevo pacto comercial.
Cumbre Consolidada
La cumbre celebrada por el G-20 ampliado en Pittsburgh ha servido para consagrar el foro como referencia ineludible para una gobernanza global en materia económica. El grupo de países que, a nivel ministerial, se reunió ante el desafío que la crisis asiática de 1999 supuso para la economía mundial ha encontrado, diez años después, un motivo aún más poderoso para comprometerse a unificar criterios y esfuerzos a causa de una recesión de mayor envergadura y alcance. Pero el hecho de que el G-20 haya decidido erigirse en un foro estable y con vocación de continuidad, equiparable en cuanto a su potencial intervención al organismo internacional más eficiente, no puede eludir los interrogantes ha dejado en el aire esta tercera cita celebrada tras la aparición de la crisis financiera en EE UU, respecto a los compromisos que el propio grupo dijo asumir hace casi once meses en Washington.
Es bueno que el mundo cuente con un punto de encuentro permanente entre las 20 mayores economías nacionales. Pero esto nunca será suficiente si en tan poderoso club continúan primando los intereses de cada país sobre las necesidades comunes al planeta. La decisión de conceder un mayor peso a los países emergentes en el seno del FMI constituye a la vez un acto de justicia y de realismo, que sin duda contribuirá a una más adecuada integración de China, India o Brasil en la toma de decisiones a nivel global. No obstante, el verdadero equilibrio en el concierto mundial depende sobre todo del libre comercio, puesto que una gran parte del globo se encuentra excluido de los beneficios que comporta el ilimitado flujo financiero en el ámbito internacional. Casi un año después de la cumbre de Washington, no se han producido avances apreciables en cuanto a la liberalización del comercio mundial.
Antes al contrario, y aunque ello no ha cristalizado en una práctica generalizada, los últimos meses han dado muestras de reacciones proteccionistas con la que cada país trata de preservar sus productos ante el desafío que representa un mundo sin fronteras ni aranceles para las mercancías. Además, la actitud de reserva con la que los países desarrollados afrontan las demandas de urgencia de las regiones más depauperadas del planeta contribuye a perpetuar el desigual desarrollo del mundo. También por todo ello era necesario que la cumbre de Pittsburgh fuese capaz de reordenar un sistema financiero que compete directamente a los países más desarrollados, dotando al mismo de reglas e instrumentos de supervisión internacionales, y de responder a la tantas veces escandalosa cuestión de los ‘bonus’ con los que se ha venido primando la especulación sin medida que ha desembocado en la crisis global.
El compromiso de mantener los planes de estímulo hasta que la recuperación reanime el empleo representa un acuerdo ineludible para vencer la recesión y hacerlo, además, superarando sus efectos más gravosos.
Argentina, satisfecha por una cumbre del G-20 que incorpora temas laborales
La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, se mostró hoy muy satisfecha por el resultado de la cumbre del G-20 en Pittsburgh y, especialmente, por el reconocimiento de la necesidad de potenciar el "trabajo decente". "Estoy contenta porque la cumbre ha acabado al revés de que como acabó la de Londres. Allí acabamos casi peleando para que no se introdujera el término de flexibilidad laboral, y aquí el documento final reivindica la necesidad del trabajo decente como una de las herramientas fundamentales para abordar esta crisis", indicó.
La mandataria dijo, además, que a la próxima cumbre se incorporarán también los ministros de Trabajo, un logro positivo que atribuye a las gestiones que hizo Argentina para que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se incorporara al G-20 (países ricos y emergentes). Para Fernández, otro aspecto importante de la cumbre es la "consolidación del G-20 como un grupo económico". "Muchos hablan de la necesidad de configurar un nuevo orden mundial, pero yo creo que ya se está conformando", dijo la gobernante, en referencia a la influencia creciente de los países emergentes. "Después de la II Guerra Mundial los países en vías de desarrollo eran considerados simplemente como proveedores de materia primas o productos con escaso valor agregado. Pero esto comenzó a cambiar con la aparición de nuevos actores que no solo agregan un alto valor añadido a sus productos, sino también una mano de obra masiva", dijo.
En su opinión, el problema es que este nuevo orden económico "no está regulado", y es este sentido en el que debe trabajar el G-20.
"Esta es la clave", aunque sin hacer que cada país renuncie a su "soberanía", apuntó.
Medvédev constata transformación de G-20 en foro económico permanente
El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, está convencido de que el Grupo de los Veinte (G-20) va a funcionar en adelante como foro económico de carácter permanente.
Al intervenir en una rueda de prensa al término de la tercera cumbre del G-20 en Pittsburgh, EEUU, Medvédev constató que el Grupo acaba de institucionalizarse en calidad de foro económico permanente, "algo absolutamente inconcebible hace un año". "Es obvio que el G-20 se mantendrá como un foro económico porque fue capaz de responder a todos los retos, a diferencia del G-8", señaló. El G-8 también se va a preservar pero "su especialización debe cambiar", agregó. Medvédev recordó que el comunicado final, adoptado al término de la tercera cumbre del G-20 en Pittsburgh, define el formato de los veinte como foro de referencia para impulsar la cooperación internacional. También manifestó la confianza de que la próxima cumbre, a celebrarse en Canadá en junio de 2010, incluirá en su agenda el tema de la estrategia de recuperación de la crisis.
El G-20 está conformado por las naciones del G8 (Alemania, Canadá, EEUU, Francia, Italia, Japón, Gran Bretaña, Rusia) más Argentina, Brasil, México, Corea del Sur, Australia, China, India, Indonesia, Arabia Saudita, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea. Estos países representan un 90% del PIB mundial, un 80% del comercio internacional y las dos terceras partes de la población del planeta.
El próximo año será el último en que el G-20 celebre dos reuniones al máximo nivel: una, en Canadá, y la otra, en Corea del Sur. A partir de 2011, las cumbres tendrán periodicidad anual y Francia será la primera anfitriona.
América Latina: "de tú a tú con los países más ricos"
La consolidación del G-20 en Pittsburgh como grupo guía de la economía mundial ha dado a América Latina, representada por Brasil, Argentina y México, una presencia que no había tenido nunca en los mecanismos de decisión
Misión cumplida en Pittsburgh: Argentina, Brasil y México no ocultaron hoy su profunda satisfacción por el desenlace de la Cumbre del G20, que no sólo arrancó un compromiso de incrementar las cuotas del poder de voto para los países emergentes en organismos internacionales como el FMI, sino que además "consolidó" este foro incluyente como el que en el futuro tomará las decisiones sobre la economía mundial.
Pittsburgh "ha consolidado el G-20 como el organismo que buscará soluciones a la crisis económica mundial", dijo Cristina Fernández de Kirchner, la presidenta argentina, luego de la cumbre en la ciudad estadounidense de Pittsburgh. "Esta cumbre quizás haya sido la más importante del G-20 hasta ahora (...) porque hoy el G-20 se ha consolidado de manera definitiva como el foro institucional que se encargará de las cuestiones económicas a partir de ahora", coincidió su par brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva. "Ahora los países tienen un foro mucho más fuerte y representativo. Vamos rápidamente hacia un nuevo orden internacional", agregó Lula en rueda de prensa. "Me voy de la reunión con la convicción de que el G-20 cumple ahora un papel excepcional, en este nuevo orden económico y para regular el sistema financiero y establecer las reglas para la creación de empleos", insistió el mandatario, para quien este cambio ha sido posible, en cierto modo, por la propia crisis mundial. "La crisis ha abierto las mentes de los países", sostuvo. Una "apertura de mente" que los países en vías de desarrollo no dudaron en aprovechar para avanzar sus reclamos en debate de tú a tú con las naciones más ricas del planeta.
Más influencia en el FMI
Resultados: el "compromiso" por escrito, entre otros, del G-20 de que incrementarán las cuotas que determinan el poder de voto de los países emergentes y en vías de desarrollo en el Fondo Monetario Internacional (FMI) en al menos 5 por ciento, así como un aumento de al menos 3 por ciento del poder de voto para estas naciones en el Banco Mundial. En América Latina previsiblemente se beneficiarán Brasil y México.
En el FMI se llevarán a cabo próximamente las negociaciones para traducir el compromiso del G-20 en una fórmula específica que eleve el porcentaje de voto de los países en desarrollo del 43 por ciento actual a por lo menos el 48 por ciento. Ese cambio sería "el mayor en la historia" del FMI, comentó a la prensa su director gerente, Dominique Strauss-Kahn. Para que salga adelante, será necesario que lo aprueben por amplia mayoría los 186 países miembros de la organización, y no sólo el G-20. "No será fácil", dijo el jefe del FMI, quien añadió, sin embargo, que el impulso político es fuerte para lograrlo. Brasil, China, India y Rusia habían propuesto una cesión del 7 por ciento del voto, pero Lula se dio por satisfecho con el 5 por ciento apoyado por el G-20.
Esos cuatro países hicieron valer su nuevo peso en la economía mundial y su salida rápida de la crisis para pedir con especial insistencia la redistribución del poder en el FMI. Naciones europeas como Bélgica, Suiza e incluso Reino Unido y Francia previsiblemente perderán poder, pues están sobre-representados en el organismo en relación al peso de sus economías en el mundo.
Más capital para el BID
Los países latinoamericanos también trajeron a la cumbre la demanda de que se refuercen los fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el principal prestamista oficial en el continente. El comunicado final es vago al respecto, pues pide reforzar las cajas de los bancos regionales de desarrollo en general. No obstante, fuentes del Gobierno de México dijeron que hay un principio de acuerdo sobre el tema en el que se prevé que los países donantes aporten una cantidad aún no definida al BID, que la dedicará a préstamos para el desarrollo. "Es importante que los países desarrollados estén de acuerdo en la recapitalización de este banco", por ser el principal prestamista oficial del continente, declaró a la prensa el secretario mexicano de Hacienda, Agustín Carstens. Su país ha pedido que, "a más tardar a mediados del próximo año, haya un plan específico al respecto", dijo.
Más trabajo decente
En este G-20 también se logró el reconocimiento de que más allá de las políticas financieras, el G-20 tiene que poner en el futuro más énfasis en políticas laborales, un tema puesto sobre la mesa de Pittsburgh por Argentina, Brasil y España. "Ha sido como una especie de giro de 180 grados", señaló Fernández de Kirchner, quien recordó el cambio de actitud de la anterior cumbre del G-20, en abril en Londres, a la hoy concluida.
En Londres "acabamos peleando por que no se incluyera el término flexibilización laboral y acá el documento empieza precisamente reivindicando la necesidad del trabajo decente como uno de los instrumentos fundamentales para abordar la crisis", destacó la mandataria, una de las impulsoras de que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) acudiera por primera vez invitada a estos encuentros. Para cumbres futuras, Argentina y España impulsarán incluso la participación de los ministros de Trabajo de los países miembro en los encuentros, una demostración del cambio de visión que ha provocado la profunda recesión.
Una crisis que el anfitrión de la cumbre, Barack Obama, proclamó al término del encuentro por casi superada, si bien países como México manifestaron su "cautela". "Hay una actitud más positiva pero también cauta porque el paciente, si bien va en recuperación, todavía le falta trabajo para que la recuperación sea completamente sostenida y que dé todo el potencial que necesitamos", declaró el secretario mexicano de Hacienda, Agustín Carstens. "Es una recuperación que todavía tiene riesgos hacia adelante, sobre todo en términos de consolidación de la salud de todas las instituciones financieras", insistió. Con todo, los mandatarios latinoamericanos compartieron el espíritu manifestado por Obama al término de la Cumbre. "Todavía hay mucho trabajo por hacer, pero nos vamos hoy de aquí más confiados y más unidos en el esfuerzo conjunto de mejorar la seguridad y la prosperidad para todos nuestros pueblos", concluyó Obama.
G20 califica como un éxito a la cumbre de Pittsburgh
Las economías más importantes del mundo se comprometieron a reestructurar el sistema de regulación financiera y esforzarse por controlar el desequilibro que causó el derrumbe del sistema
Los líderes de las 20 economías más importantes del mundo formaron el viernes una nueva junta de directores que se encargará de administrar la economía mundial, se comprometieron a reestructurar el sistema de regulación financiera y esforzarse por controlar el peligroso desequilibro que contribuyó al derrumbe del sistema financiero.
El presidente Barack Obama y los otros líderes declararon que la continuación de las reuniones del Grupo de los 20 países será la mejor manera de coordinar una política económica mundial coherente. Ese grupo se encargará de la tarea que estuvo durante tres décadas en manos de las naciones más ricas del mundo, el G7, integrado por Estados Unidos, Japón, Gran Bretaña, Alemania, Francia, Italia, Canadá, y que en esta década se expandió al G8, al incluir a Rusia.
''El antiguo sistema de cooperación económica internacional terminó. El nuevo sistema comienza a partir de hoy'', destacó el primer ministro británico Gordon Brown. Indicó que el G20, que no sólo incluye a las naciones desarrolladas sino también a los mercados que emergen a ritmo acelerado como China, Brasil y la India, se convertirá en la ''principal organización económica para lidiar con la administración económica en todo el mundo'', agregó.
Con el objeto de demostrar la decisión, las 20 naciones sostuvieron una serie de rondas de conversaciones el viernes a fin de debatir difíciles asuntos que aún enfrenta la economía y para buscar maneras de asegurarse que los excesos financieros que conllevaron a la peor crisis económica mundial desde la Gran Depresión, no se vuelvan a repetir.
El presidente Obama, que encabezó el debate, circuló entre los líderes antes de iniciar las deliberaciones el viernes, y conversó con el presidente chino Hu Jintao y su homólogo ruso Dmitry Medvedev. La decisión de fortalecer el G20 es un gran cambio y resalta cómo el equilibrio mundial del poder ha cambiado en los últimos 40 años. Empero, el G8 continuará reuniéndose en asuntos de importancia común como la seguridad nacional, anunció el jueves la Casa Blanca.
Empero, los acontecimientos económicos quedaron ensombrecidos el viernes por el anuncio de que Irán cuenta con una segunda planta secreta para el enriquecimiento de uranio. El presidente Barack Obama, el francés Nicolas Sarkozy y el primer ministro británico Gordon Brown se presentaron juntos para exigir que Irán explique por completo su programa nuclear y le amenazaron con nuevas sanciones.
La de Pittsburgh fue la tercera reunión de líderes del G20 en menos de un año en medio de una recesión que ha dejado sin trabajo a millones de personas en todo el mundo y provocado tanto la pérdida de billones de dólares en patrimonio como gastos gubernamentales extraordinarios para apuntalar la economía.
Fuente:
EFE – 25 de Septiembre de 2009
ElFianciero.com.mx – 25 de Septiembre de 2009
BBCMundo.com – 25 de Septiembre de 2009
IPS – 25 de Septiembre de 2009
ElEspectador.com – 25 de Septiembre de 2009
AFP – 26 DE Septiembre de 2009
ElPais.com – 26 de Septiembre de 2009
ABC.es – 26 de Septiembre de 2009
EFE – 26 DE Septiembre de 2009
Sp.rian.ru – 26 de Septiembre de 2009
DEUTSHE WELLE – 26 de Septiembre de 2009
AP – 26 de Septiembre de 2009