Cambio climático también es un problema jurídico
El cambio climático ha pasado de ser un mero problema científico. Aparte del aspecto económico, las incidencias del calentamiento global obligan a que el tema sea tenido en cuenta por la justicia internacional
Una persona en un país en desarrollo debe tener los mismos derechos
de emisiones ambientales que los de una que vive en un país
industrializado. Ésta es una de las conclusiones del Simposio
Internacional de Economía y Ecología que tuvo lugar este fin de semana
en la localidad de Plön, en el noroeste de Alemania.
Los países con grandes parques industriales y un inmenso tráfico
automotor pueden comprarles los derechos de emisiones contaminantes a
los países con menos “capacidad de contaminación”, dice la propuesta de
científicos, políticos y empresarios de diferentes países que, por lo
demás, no es nueva, pero que aún no ha sido implementada
verdaderamente.
“La repartición equilibrada de los costos de la contaminación global es
una forma eficiente de luchar contra el calentamiento global”, dijo el
presidente del Instituto de Economía (IfW), Dennis Snower.
El aire puro tiene su precio
Los expertos reunidos en Plön exigieron además “ir más allá de Kyoto”.
En dicha ciudad japonesa, la mayoría de los países industrializados se
comprometió en 1997 reducir hasta 2012 la producción de gases causantes
del efecto invernadero por lo menos en un 5% de la cantidad
cuantificada en 1990.
Europa, que se considera modelo de protección del medio ambiente, está
viviendo en carne propia lo que significa repartir las cargas. Y es que
la protección del clima no es gratis. Hacen falta miles de millones de
euros para que la UE pueda cumplir su propia meta de reducir hasta
2020, la emisión de gases tóxicos en un 5% con respecto a 1990.
El Ártico: otro frente del calentamiento global
La creciente pérdida de los glaciares alrededor de todo el mundo y, en
especial, el descongelamiento de las capas de hielo del Polo Norte,
fueron también un tema de debate en Plön. La rapidez con la que las
placas de hielo ártico desaparecen es un indicador de los "cambios
sustanciales" que el calentamiento global impone a la humanidad, dijo
uno de los científicos reunidos allí.
Investigadores anunciaron que, por estos días, cinco placas en las
Islas Ellesmere, en el norte de Canadá, que tienen más de 4.000 años de
antigüedad, se han reducido en un 23% este verano de 2008. La masa de
hielo más grande se está desintegrando y una de las pequeñas, que cubre
una superficie de 55 kilómetros cuadrados, se rompió completamente en
el mes de agosto. "Los modelos climáticos indican que el mayor cambio,
el más severo de los cambios, ocurrirá de forma temprana en las
latitudes del norte", dijo Warwick Vincent, director del Centro de
Estudios del Norte en la Universidad de Laval, en Quebec.
Más huracanes, más ciclones, más tornados…
"Éste es el comienzo de cambios más sustanciales en el resto del
planeta (...) Nuestros indicadores nos muestran exactamente lo que los
modelos climáticos predicen", advirtió Vincent.
Se prevé que el calentamiento global genere más fenómenos climáticos
dañinos como los huracanes, los ciclones o las inundaciones.
"Creo que estamos en un punto donde no se puede detener pero si se
puede reducir. Y si pensamos en la magnitud de los efectos en nuestra
sociedad, ahí realmente necesitamos hacernos con más tiempo para
ponernos en forma para los cambios muy sustanciales que vienen", dijo
Vincent.
Problema de cambio climático pasa de moral a jurídico
Por su parte, la organización no gubernamental Oxfam apeló a que el
respeto y la responsabilidad legal por los derechos humanos deben estar
en el centro de cualquier nuevo acuerdo para enfrentar el cambio
climático, resaltando que las naciones ricas tienen que asumir la mayor
parte de los costos.
En el reporte "Climate Wrongs and Human Rights", (Los derechos humanos
y errores sobre el clima), Oxfam recalca que las naciones más ricas del
mundo han causado la mayor parte del problema debido al uso de
combustibles fósiles para la energía y transporte, mientras que los
pueblos más pobres del mundo son quienes más sufren.
Kate Raworth, la autora del reporte de Oxfam concluye: "El cambio
climático fue visto primero como un problema científico, luego como uno
económico. Ahora se ha convertido en un tema de justicia
internacional".
"Los principios de los derechos humanos dan una alternativa a la mirada
de que todo, desde el carbón hasta la desnutrición, puede tener precio,
comparado o comercializado", agregó Raworth, quien adviritió que "estos
principios deben ser el núcleo de un acuerdo global que detenga al
cambio climático mundial". Lejos del objetivo de reducir a la mitad las
emisiones globales de carbono para el 2050, un nuevo acuerdo climático
que reemplace al Protocolo de Kyoto, el cual expira en el 2012, debe
fijar un objetivo del 80% en la reducción de emisiones, indicó Oxfam.
Una meta que aparece ilusoria, si se tiene en cuenta que ni siquiera se
ha cumplido ni se cumplirá el compromiso de Kyoto.
La organización sostuvo que algunos países se muestran renuentes en las
negociaciones para un nuevo pacto de comercio de emisiones que se
supone será acordado en 2009 en Copenhagen, dando tres años a los
países para que lo ratifiquen a fin de permitir un paréntesis tras el
fin de Kyoto. Raworth denuncia que "algunos países industrializados
están usando argumentos económicos pobres para hacer lo menos posible,
cuando de hecho moralmente, la ciencia y los derechos humanos exigen
mucho más de ellos".
Los pronósticos
Científicos predicen que la temperatura global promedio aumentará entre
1,8° y 4° centígrados durante este siglo debido a las emisiones de
dióxido de carbono, causando inundaciones, hambruna, tormentas más
violentas y poniendo millones de vidas en riesgo.
Hay un amplio acuerdo sobre los esfuerzos que deben realizarse para
limitar el aumento de la temperatura a sólo 2°. Aunque ahora los
científicos creen que un incremento de 4° es mucho más probable,
trayendo consigo cambios catastróficos y la extinción de
especies.
FUENTE: DEUTSCHE WELLE – 10 de Septiembre de
2008