Usted está aquí: Inicio Articulos en Home y Destacados Archivos INFORME ESPECIAL REUNION DEL G-20: Segundo día.
Acciones de Documento

INFORME ESPECIAL REUNION DEL G-20: Segundo día.

Definen futuro de la economía mundial Los líderes del G-20, que reúne a las 20 mayores economías del mundo, estarían cerca de llegar a un acuerdo sobre las medidas a implementar para aliviar la grave crisis financiera internacional. En la sala principal de reuniones del centro de convenciones Excel, en Londres, donde se reúnen los mandatarios, más representantes de organismos multilaterales y bloques regionales, se habría llegado a un principio de acuerdo sobre los aportes que las naciones harán al Fondo Monetario Internacional (FMI).

Se habla de una ayuda de un total de US$500 millones, lo que -según los analistas- triplicaría la cantidad de dinero que el FMI tiene a disposición para ayudar a los países en dificultades financieras.

El miércoles, México confirmó que usará parte de esa ayuda: abrirá una línea de crédito con el organismo que ascendería a US$47.000 millones.
Si bien los líderes del G-20 han avanzado en este área, todavía quedan varios temas por discutir: los estímulos de los gobiernos, la situación de los paraísos fiscales y el temor de que el proteccionismo le gane al libre comercio en tiempo de crisis.

Sobre este último punto, el primer ministro británico, Gordon Brown, fue claro en su breve discurso de apertura de las sesiones. Dijo que estaba convencido que de la cumbre surgiría un fuerte mensaje en contra de mensajes proteccionistas.

Expectativas

En medio de un operativo de seguridad que ha tomado el control de un área de varios kilómetros que rodean el centro Excel, los líderes de algunos de los países más poderosos del mundo llegaron a la cumbre en medio de grandes expectativas por los resultados.

Ya se habían visto las caras en la noche del miércoles, en una recepción en el Palacio de Buckingham y luego en una cena en la residencia oficial del primer ministro británico.

Será poco después las 15:30 (hora de Londres) de este jueves cuando el anfitrión, Gordon Brown, ofrezca una conferencia de prensa en la que comunicará los resultados de la cumbre.

Los debates de los últimos días han estado marcados por las divergencias respecto de cuáles son las prioridades que deben seguirse, mientras los mercados tambalean y las protestas populares se hacen cada vez más frecuentes.

Por un lado, Estados Unidos y el Reino Unido quieren que los países miembros del G-20 se comprometan a hacer lo que ellos ya han hecho: inyectar liquidez en sus economías, estimulando el consumo y evitando la pérdida de más empleos.

Otro sector, liderado por Francia y Alemania, cree que la prioridad ahora consiste en reformular la arquitectura financiera mundial para evitar que se produzca otra crisis de estas proporciones.

Por su parte, las potencias emergentes como China, India o Brasil buscan incrementar su influencia en el manejo de instituciones multilaterales como el FMI o el Banco Mundial.

Otros creen que la prioridad es ayudar a los países más pobres del mundo, que se están viendo afectados más rápida y severamente por la recesión en las naciones industrializadas.

En una conferencia mientras los líderes debatían, el ministro británico para el Desarrollo Internacional, Douglas Alexander, dejó en claro que el Reino Unido no sólo está preocupado por su propia economía.

"En los países industrializados como el nuestro, están en riesgo los medios de vida. En las naciones del mundo en desarrollo, está en juego la vida misma", dijo Alexander.
Poco después la organización Oxfam, que lucha contra la hambruna en el mundo, emitió un comunicado en el que afirma que si el G-20 destinase una mínima fracción de los paquetes de rescate a bancos, se eliminaría la pobreza mundial por 50 años.

Contrarreloj

Debido a las diferencias, es difícil creer que unas pocas horas sentados a la mesa de discusiones servirán para diseñar una hoja de ruta detallada para solucionar los graves problemas que aquejan a la economía mundial.

Muchos escépticos señalan que, en el breve encuentro, cada uno de los líderes tendrá unos pocos minutos para expresar su punto de vista y casi no quedará tiempo para un intercambio de opiniones.

Sin embargo, los "sherpas" -como se conoce a los soldados de la avanzada diplomática que precede a este tipo de cumbres- han trabajado intensamente en el logro de un consenso.

Además, y aunque no surjan medidas concretas de esta cumbre, la amenaza de países como Francia de retirarse de la mesa si no consigue sus objetivos han logrado dar la impresión de que un comunicado conjunto, firmado por todos los asistentes, podría ser reivindicado como un éxito.

Las protestas del miércoles en el distrito financiero de Londres se repiten también este jueves.

Algunos manifestantes lograron interrumpir el tráfico en las inmediaciones del centro de convenciones Excel, aunque la presencia policial en esta zona industrial parece indicar que el desarrollo de la cumbre no será interrumpido por manifestantes.

Mientras tanto, las protestas en el distrito financiero de la capital británica han convocado para este jueves a muchas menos personas que las del miércoles, en las que se estima que participaron unas 5.000 personas.

Durante las movilizaciones del miércoles se registraron brotes aislados de violencia, un hombre sufrió un colapso y murió, y la policía dijo que había arrestado a 87 individuos.

Según los periodistas de la BBC en el lugar, sólo unas 40 personas se estaban manifestando este jueves afuera del London Stock Exchange, el mercado bursátil de la capital británica.

"La regulación es el objetivo"

El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, hicieron un llamado desde Londres para que se endurezca la regulación del sistema financiero mundial, horas antes de que se dé inicio en la capital británica a la cumbre del G-20.
Sarkozy, quien amenazó con marcharse de la reunión en caso de que no se llegue a acuerdos sustanciales, señaló en rueda de prensa conjunta con la mandataria germana que la regulación del sistema financiero es un "objetivo no negociable" de la cumbre.

Previamente el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, había hablado del "sentido de urgencia" que se necesita para hacer frente a la crisis económica mundial.

"Una sola voz"

Nicolas Sarkozy aseguró que Francia y Alemania "hablarán con una sola voz" en la cumbre del G-20.
Nuestro objetivo es muy simple (...) queremos resultados concretos", afirmó el mandatario.

"Queremos que una nueva regulación sea uno de los principales objetivos (...) eso no es negociable", dijo Sarkozy.
"Nuestras posiciones están basadas en el sentido común. Queremos hacer llegar el mensaje de que esta cumbre es histórica. Y cuando uno se enfrenta con la historia ésta no se puede eludir".

Por su parte, Angela Merkel, aseguró que lo más importante es que se desarrolle "una nueva arquitectura de los mercados financieros" y que se pongan en marcha "normas muy concretas, que queden muy claras en el comunicado" (que salga de la reunión).

Además Merkel aseguró que "quienes no se adhieran a las reglas serán nombrados".

"En Washington decidimos que ningún lugar, institución o producto pueden dejarse sin control y la adecuada transparencia", recordó la líder alemana.
Ambos mandatarios aseguraron que los fondos de inversión libre (hedge funds) tienen que ser regulados, que debe haber reglas sobre la remuneración de los directivos y que las agencias de calificación deben adherirse a estándares más estrictos.

El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, se unió a estas dos voces que piden regulación tras reunirse con su colega Sarkozy.
"La única cosa que espero es que los presidentes reunidos aquí tengan la madurez para entender que cada día que pasa sin una solución para la crisis más personas sufrirán", aseguró Lula.

Responsabilidad

Por la mañana, el presidente de EE.UU., Barack Obama, afirmó desde Londres que su país tiene cierta responsabilidad por la crisis y que, dada su prominencia en el mundo financiero, es justo que lo cuestionen.

Sin embargo, Obama dijo que más importante que buscar culpables es enfocarse en encontrar soluciones.
"En este momento estoy menos interesado en identificar culpables que en arreglar el problema y creo que hemos tomado algunas medidas muy agresivas en EE.UU. para hacerlo, no sólo para responder a la crisis inmediata sino para el largo plazo", declaró Obama.

"Hablando sobre responsabilidad vs culpa, recuerdo lo que decía un profesor: algunos son culpables pero todos somos responsables. (...) El mercado global es beneficioso, pero se necesita la regulación".

El premier británico, Gordon Brown, a su lado, reiteró lo que ya ha dicho varias veces: que se trata de un problema global y que se necesitan soluciones globales.

Difícil pero probable

"Estados Unidos no va a actuar solo. Si va a haber nuevamente crecimiento, no puede ser con EE.UU. como motor: todo el mundo va a tener que acelerar el ritmo", señalo Obama.

Ambos mandatarios reconocieron que anticipaban que las negociaciones en la cumbre del G-20 serán difíciles.
El mandatario estadounidense anticipó que no todos los problemas serán resueltos pero mantuvo que las diferencias entre los participantes han sido muy exageradas.
"Creo que las divisiones entre las diferentes posiciones ha sido exagerada. En el caso del estímulo fiscal, todos lo han aplicado, en mayor o menor grado, por ejemplo, pero el principio de que el gobierno tiene que tomar medidas no es discutido".

Respecto a las regulaciones, aseguró que hay convergencia de los líderes del G-20 con lo que Brown y él piensan.
Brown, por su parte, confía en que se logrará mucho durante la cumbre.

"Estamos a pocas horas, pienso, de acordar un plan de recuperación y reforma, y creo que la importancia de esto es que estamos considerando todos los aspectos".

Por primera vez

Como señala Naomi Grimley de la BBC, este es un día de estrenos para Obama. Es el inicio de su primer viaje oficial y este miércoles se reunirá por primera vez cara a cara con los presidentes de China y Rusia.

Respecto a ésta última, el presidente de EE.UU. reconoció que hay diferencias de opinión entre Washington y Moscú, pero aseguró que había muchos intereses comunes, como en el tema de las armas nucleares.

"Ambos países, creo, están interesados en reducir el arsenal nuclear y promover la no proliferación", algo que, agregó, puede hacerse si se refuerza el tratado existente y se da el ejemplo, deshaciéndose de armas propias.

Y, añadió, si la República Islámica de Irán abandona sus ambiciones nucleares, tendrá la oportunidad de un futuro mejor.
En una nota más alegre, el mismo Obama le recordó a los periodistas presentes que también iba a ser la primera vez que visitará el Palacio de Buckingham donde conocerá a la reina Isabel II.


Lo que llevan los tres latinos al G-20


Brasil, México y Argentina quieren golpear la mesa y exigir un mayor liderazgo en el diseño de la nueva arquitectura financiera que los líderes más poderosos del mundo discutirán en Londres durante la cumbre del G-20.

Es que, según analistas consultados por BBC Mundo, las naciones latinoamericanas llegan a la capital británica con la premura de lograr salidas a la crisis económica mundial que beneficien particularmente a la región.

América Latina deberá enfrentar en 2009 una caída dramática en la demanda de materias primas, principal fuente de sus exportaciones.
Detrás de la desaceleración económica, se esconden los fantasmas del desempleo y el aumento de los índices de pobreza.
Por eso, los líderes quieren buscar soluciones.

Para empezar, el presidente mexicano, Felipe Calderón, y el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva han puesto el énfasis en evitar la implementación de medidas proteccionistas: es decir, que los países industrializados busquen resguardar a sus mercados del impacto de la crisis a través de la implementación de, por ejemplo, aranceles y cláusulas de "nacionalismo económico".

Sin embargo, analistas coinciden en que ese objetivo parece difícil de lograr, dado que un informe del Banco Mundial afirma que 17 de los países del G-20 han introducido medidas proteccionistas pese a haber rechazado su implementación en la reunión del grupo en Washington en noviembre del año pasado.

Arquitectura

El mismo Calderón decía esta semana en una entrevista con BBC Mundo que él espera un fortalecimiento de las instituciones financieras multinacionales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.
"Una cosa muy concreta que yo espero son recursos para estos bancos multinacionales que permitan flujo de crédito a países en desarrollo y aminorar la crisis mundial", señaló Calderón.

Este es un punto que también interesa a Brasil: como potencia global, Brasil -junto a países como India- quieren aumentar su poder de influencia por sobre esas instituciones multilaterales.

En declaraciones a la BBC, el canciller brasileño, Celso Amorim, dijo que "Brasil no sólo busca ayuda para sí mismo", pero aclaró que "algo que sería de enorme ayuda sería si hubiese más crédito para las economías en desarrollo en general".
Esto, según Amorim, podría traducirse en ayuda financiera para el comercio entre los países en desarrollo, "algo que hace falta".

Por su parte, el secretario de Hacienda mexicano, Agustín Carstens, dijo que su país impulsará una mayor participación de la región en la toma de decisiones y la puesta en marcha de medidas fiscales contracíclicas coordinadas; es decir, que los países, de manera conjunta, aprendan a ahorrar durante las épocas de bonanza económica.

Unión de fuerzas

A la mesa de discusión, Argentina llevará los pedidos delineados ya en la reunión preparatoria de ministros de Economía, que tuvo lugar hace algunos días: una urgente reforma del sistema financiero mundial, una inyección de dinero proveniente de organismos multilaterales, y una mayor participación de los países emergentes en la toma de decisiones.

En este sentido, el ministro de Economía argentino, Carlos Fernández, destacó que se requiere "una mayor intervención pública" y una "asistencia financiera flexible, amplia e inmediata" para sobrellevar la crisis en el continente.

A la hora de los reclamos, Argentina aprovechará el escenario del G-20 para insistir en que organismos de crédito suavicen las condiciones que imponen a los países en desarrollo, un pedido que ya ha manifestado el país ante la Asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo en Medellín, Colombia.
"Vamos a requerir un acuerdo en políticas macro económicas globales que tiendan a levantar la demanda global¿ y solicitaremos la supresión de los paraísos fiscales", expresó la presidenta Fernández anticipando la agenda argentina ante el G-20.

Pero además, Argentina unirá fuerzas con su vecino y principal socio del Mercosur, Brasil.
Así quedó definido en una reciente visita que hizo la mandataria a su par Luiz Inácio Lula da Silva, donde se habló de formar un 'frente común' ante las naciones industrializadas.

Como ha sido tradicional en la política regional, México se mantuvo al margen de esas reuniones preparatorias y nada indica que tendrá una posición conjunta con sus vecinos sudamericanos.

Según expresó el presidente brasileño, la fuerza de los países emergentes en la reunión de Londres está basada en que tienen "más autoridad moral" que las potencias, ya que no han sido responsables de la debacle financiera global.

Lo dijo: José Manuel Barroso, Unión Europea.

Para el Presidente de la Comisión Europea, la presencia de Europa, Estados Unidos y China en la cumbre del G-20 en Londres transforma a ésta en una oportunidad histórica de respuesta a la crisis.

“Pienso que es la primera vez en la historia que tenemos no sólo a Europa, sino también a los Estados Unidos, China y otros actores globales buscando una respuesta global a la crisis. Y si logramos un consenso en los temas de recuperación económica, regulación y supervisión de los mercados financieros, rechazo al proteccionismo y un mayor compromiso de ayuda para los países en desarrollo, ésta será una cumbre histórica.”

FUENTE:
BBCMundo.com – 2 de Abril de 2009
BBCMundo.com – 1 de Abril de 2009
BBCMundo.com – 1 de Abril de 2009
DEUTSCHE WELLE – 1 de Abril de 2009



Secciones
Credits